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RESUMEN

El uso de energías contaminantes no solo afecta al medio ambiente, sino también a nuestra salud. La quema de combustibles fósiles libera sustancias tóxicas que provocan alergias, problemas respiratorios, enfermedades cardiovasculares y daños neurológicos, afectando especialmente a niños, personas mayores y comunidades urbanas.
Adoptar energías sostenibles y no contaminantes —como la solar, eólica o hidroeléctrica— significa apostar por un futuro más saludable. Además de reducir las emisiones que causan el cambio climático, estas fuentes limpias mejoran la calidad del aire, del agua y de vida en general. Promover la energía sostenible es, por tanto, proteger el planeta y cuidar la salud de todos.
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